El cierre en Santa María Chí no frenó el modelo, la explotación y los impactos; sólo cambiaron de territorio
Aunque celebramos el cierre de la megagranja de cerdos en Santa María Chí, el traslado de 41 mil animales en la opacidad no resuelve la devastación ambiental ni el sufrimiento de esta industria...”
CIUDAD DE MéXICO, MEXICO, October 7, 2026 /EINPresswire.com/ -- Mercy For Animals exige que el cierre de la megagranja en Santa María Chí marque un precedente, no una excepción. Para entender por qué esta clausura no resuelve el problema, debemos mirar la cronología de una industria que, lejos de desaparecer, sólo se desplaza.— Fernando Gallart, Director Ejecutivo de Mercy For Animals Latinoamérica
El pasado: Desde 2023, Mercy For Animals se ha dedicado a documentar el daño sistémico que las megagranjas han ocasionado en la península. Los hallazgos acumulados durante estos años son los siguientes:
- Identificamos la existencia de más de 800 posibles granjas, utilizando la misma metodología de análisis geoespacial empleada por la SEMARNAT, de las cuales algunas albergan hasta 100,000 cerdos cada una. Asimismo, sobrevolamos la Selva Maya con un dron para documentar las instalaciones de estas granjas, cuyos millones de litros de desechos contaminantes se vierten en enormes fosas al aire libre.
- Documentamos las posibles filtraciones de los biodigestores claramente desbordados de desechos, poniendo en riesgo acuíferos y cenotes, incluidos cinco de los ocho sitios Ramsar protegidos en la zona.
- Expusimos las condiciones en las que se encuentran los cerdos en dos granjas, la primera proveedora de Kekén y la segunda de Grupo Fogysa, donde encontramos hacinamiento, deficiencias en limpieza e higiene, animales con lesiones no tratadas, cadáveres dentro de las instalaciones y madres confinadas en jaulas de gestación tan pequeñas que apenas pueden moverse, y esto puede hacerlas sufrir estrés y deterioro mental.
El presente: La clausura de la megagranja en Santa María Chí representa un avance, pero insuficiente. Medios locales y nacionales han documentado que la industria porcícola ha respondido trasladando miles de cerdos a otras comunidades, como a Kikteil y Molas, priorizando la producción para exportación sobre el bienestar animal y los derechos de las poblaciones afectadas. A ello se suma que, hasta el momento, no se ha informado públicamente si el traslado de los animales se realizó conforme a los protocolos y disposiciones legales aplicables.
El bienestar animal se refiere al estado físico y mental de los animales en relación con las condiciones en las que viven. Garantizarlo implica revisar las prácticas de producción, transporte y manejo para reducir el sufrimiento y proteger sus necesidades.
El futuro: Ante este escenario, Mercy For Animals propone una hoja de ruta con tres acciones clave para prevenir nuevos impactos ambientales, proteger a las comunidades y avanzar hacia estándares más altos de bienestar animal:
- Realizar un censo actualizado de todas las granjas porcinas que operan en el estado;
- Aplicar sanciones a las que tengan alguna irregularidad y cerrar las clandestinas;
- Detener la expansión de las megagranjas y clausurar de manera definitiva las instalaciones que incumplan la legislación ambiental y de bienestar animal.
Más allá de los daños ambientales, es imperativo recordar que cada uno de los miles de animales confinados en estas instalaciones es un individuo capaz de sentir dolor, miedo, frustración y angustia. En estas "fábricas de animales", como las ha denominado la ONU, los cerdos son privados de sus necesidades básicas y sometidos a prácticas extremadamente crueles.
"Aunque celebramos el cierre de la megagranja de cerdos en Santa María Chí como un primer paso, el traslado de 41 mil animales en la opacidad no resuelve de fondo la devastación ambiental ni el sufrimiento que esta industria genera en la península. Sin transparencia ni supervisión real por parte de las autoridades sobre el destino y las condiciones de estos cerdos, solo se está reubicando el problema, abriendo la puerta a un hacinamiento aún peor, a nuevos focos de ecocidio y a un impacto directo en las comunidades de Yucatán. El bienestar animal, la salud ambiental y el cuidado de los territorios deben ser una prioridad: exigimos que las autoridades actúen con total claridad ya." - Fernando Gallart, Director Ejecutivo de Mercy For Animals Latinoamérica
La organización exige al Gobierno del Estado de Yucatán, a la PROFEPA y a la SADER que impulsen una transformación del modelo de producción porcícola que priorice la protección de los animales, el ambiente y los derechos de las comunidades. Para ello, Mercy For Animals demanda la realización de un censo de las granjas existentes en el estado, la aplicación de multas a las operaciones irregulares y el cierre definitivo de aquellas que operen al margen de la ley.
Entra a nuestra página sosyucatan.org y conoce más sobre esta campaña.
Carmen Quintana
Mercy For Animals
+52 55 1832 1926
carmenq@mercyforanimals.org
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